Alergia al polen, Polinosis  
 
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Alergia al polen
 
La SEICAP celebra su XXXIII Congreso en el Centro de Convenciones Gran Meliá Victoria de Palma de Mallorca del 14 al 16 de Mayo de 2009
Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica
XXVI Congreso Nacional de la sociedad Española de Alergologia e Inmunologia Clínica5 - 8  de Noviembre de 2008

Alergias (Alergia a alimentos)

 

Una alergia alimentaria es una reacción exagerada del organismo, que se produce tras tomar una cantidad normal de un alimento determinado. La reacción se repite cada vez que se toma el alimento en cuestión.

Cualquier alimento puede causar una reacción alérgica, pero sólo unos cuantos alimentos son los principales culpables. Las alergias alimentarias más comunes entre los adultos son: Los frutos secos, la lechuga, el melocotón y el marisco (camarón, cangrejo, langosta, caracoles, almejas) Soja, Nueces, Trigo, mientras que la leche y el huevo son los alimentos que crean más rechazo entre los niños de 0 a 2 años.

Allergias alimentos

Una alergia alimentaria frecuentemente se inicia en la infancia, pero puede comenzar a cualquier edad. Afortunadamente, muchos niños superan las alergias a la leche, la soja, los huevos y el trigo para cuando tienen 5 años de edad si evitan el consumo de estos alimentos cuando son pequeños. Las alergias al maní, las nueces y los mariscos tienden a ser de por vida.

Pueden ser leves Y de naturaleza transitoria, provocando cuadros cutáneos desde urticarias a eccemas pasando por la dermatitis atópica, molestias digestivas. Los síntomas generalmente comienzan de inmediato, casi nunca después de 2 horas de ingerirlos.

En reacciones severas, se puede presentar presión arterial baja y obstrucción de las vías respiratorias.

No se debe confundir la alergia a alimentos con la intolerancia a los alimentos, que es la incapacidad de consumir ciertos alimentos o nutrientes sin sufrir efectos adversos sobre la salud.

Los alergólogos se enfrentan cada día a nuevas alergias, de mayor intensidad y con una horquilla de edades cada vez más amplia. La contaminación varía la estructura o composición de los alérgenos ambientales haciéndolos más problemáticos. De igual forma la globalización en la que estamos inmersos posibilita la ingestión de distintos tipos de alimentos de otras culturas a los que nuestro organismo no está acostumbrado (pescado crudo o poco cocinado, que de esta forma puede contener anisakis y causarnos serias reacciones alérgicas).

En los casos de alergias alimentarias destaca sobre todo el síndrome de alergia oral que está muy extendido entre la población. La ingesta de determinadas frutas (melocotón, albaricoque, manzana, ciruela, pera) que tienen adherido a su piel granos de polen, provocan picor, hinchazón, enrojecimiento de labios, lengua, paladar, cavidad oral y faringe que requieren tratamiento farmacológico.

Según los últimos estudios el 5% de la población adulta de España padece alergia a algún alimento. El 33,3% tiene alergia a frutas como plátano, melocotón o kiwi; el 26% a los frutos secos; el 22% al marisco; el 16% a los huevos; el 13,8 a la leche; el 9,8% al pescado; el 7% a hortalizas, otro 7% a legumbres, un 1,6% a algunas especias y el 6,5% restante a otros alimentos.

Los problemas que ocasionan estas alergias no se circunscriben únicamente a la cavidad oral sino que además pueden provocar la aparición de urticarias o eccemas, diarreas y dolor abdominal.

Actualmente no existe ningún tratamiento de inmunoterapia para las alergias alimentarias, a diferencia del resto de alergias, que se pueden prevenir con una vacuna. La única solución de momento es detectar a qué alimento es alérgico el paciente y evitar su ingesta para evitar la reacción.

Síntomas que se pueden presentar abarcan: urticaria, la voz ronca y las sibilancias
Dolor abdominal, hinchazón, especialmente de los párpados, cara, labios y lengua, Diarrea, Picazón de la boca, garganta, ojos, piel o cualquier área, Mareo o desmayo, Congestión nasal, Náuseas, Rinorrea, Dificultad para respirar, Cólicos estomacales, Vómitos

El tratamiento será una dieta que elimine el alimento causante de la reacción.
Una vez al año se debería volver a introducir en la dieta una pequeña cantidad de este alimento para comprobar si sigue existiendo la alergia y si se debe continuar con la dieta. Este procedimiento debe hacerse bajo supervisión del alergólogo.


Alergia a Anisakis

Esta enfermedad se ha incrementado significativamente en los últimos veinte años, aunque según los expertos gracias a la información que se facilita desde Atención Primaria se está empezando a controlarla.

Fue, en España donde se confirmó en 1994, mediante el diagnóstico con pruebas cutáneas, el primer caso de esta alergia. Ahora, hasta un 20% de las urticarias agudas que se detectan pueden estar relacionadas con este cuadro.

En España, el alto índice de consumo de pescado y la frecuencia con que se ingiere crudo o poco cocinado, justifica que la aparición de brotes de anisiakasis se haya convertido en una cuestión de relevancia sanitaria de primer orden. En particular, se asocia a la toma de boquerón en vinagre, que es la forma más frecuente de consumo de pescado crudo en nuestro país.

La única manera de evitar el 'contagio' es congelar todo el pescado durante tres días a -20ºC. Además, es importante recordar que no muere siempre que se le somete a calor, como comúnmente se ha extendido. "Tendría que alcanzar los 60 grados la espina del pescado. El calor no te da garantía de consumo", asegura. . Es preferible, asimismo, tomar colas de pescados grandes, procurando evitar áreas ventrales cercanas al aparato digestivo del pescado.

No obstante, el pescado en condiciones "óptimas" tiene que formar parte de nuestra dieta, "solo se tienen que seguir unas normas para su consumo. "Si se congela siempre no pasa nada.

Normalmente, el cuadro de alergia al anisakis se presenta en una persona madura, por encima de los 50 o 55 años. Generalmente los primeros síntomas aparecen a las pocas horas de haber consumido el pez. Los cuadros clínicos asociados a anasikiasis se dividen en dos grupos principales. En el primero se engloban los casos que únicamente cursan con síntomas digestivos por la parasitación. En el segundo, en cambio, se incluyen aquellos en los que se desarrollan manifestaciones cutáneas o síntomas generales de una reacción alérgica.


 

Alergia al gluten. Por cada paciente diagnosticado hay cerca de 40 que desconocen mal

Sin saberlo, millones de personas sufren de enfermedad celiaca: niños y adultos, alrededor del mundo, comparten una predisposición genética que los vuelve intolerantes al gluten, una proteína que se encuentra en el trigo, la cebada, el centeno y la avena.

Los síntomas de este mal se confunden fácilmente con los de otras patologías: diarrea crónica, vómitos, pérdida de peso y apetito, fatiga, distensión abdominal y alteración del carácter.

Muchos pacientes celiacos visitan hospitales, toman medicinas, hacen dieta y reposo y no se curan hasta que alguien da, por fin, con la respuesta.

Tras años sin diagnóstico, las complicaciones que padecen los pacientes suelen ser severas y estar asociadas a algún tipo de anemia ya que, cada vez que un celiaco consume gluten, su intestino delgado se inflama y a la larga se vuelve incapaz de absorber los nutrientes de los alimentos.

Además, como consecuencia de la alergia prolongada, estos pacientes están expuestos a sufrir deshidratación, raquitismo, osteoporosis, trastornos del páncreas, así como cánceres intestinales.

Vivir sin gluten. El único tratamiento que de momento existe para esta enfermedad es llevar, de por vida, una dieta sin gluten; un remedio que, a priori, parece sencillo. Sin embargo, la realidad es que, para los celiacos librar sus despensas de esa proteína puede convertirse en una verdadera hazaña.

Productos tan dispares como embutidos, natilla, helados, chocolates, jabones e incluso lápices de labios pueden contener cantidades variables de gluten, ya sea porque se incluye este elemento en su composición o bien porque se hayan contaminado en el proceso de elaboración.

Además, las etiquetas no siempre ayudan a saber si el alimento contiene la proteína o no.

Los celiacos tardan unas dos horas más que otras personas en hacer las compras en el supermercado y pueden llegar a gastar hasta un 30% más en la alimentación.


 

Inmunoterapia contra la alergia a la leche

El centro pediátrico Johns Hopkins (Maryland, EEUU) ha ensayado un método para tratar a niños con alergia a la leche y productos lácteos, consistente en suministrarles pequeñas dosis de leche en polvo, cada vez mayores, hasta que son capaces de tolerarla normalmente.

El estudio ha sido realizado con 19 pacientes, comparando niños a los que se daba leche en polvo y un producto placebo de la misma apariencia, sin que ninguno supiera a quien se daba la leche o el placebo.

De los 19 pacientes; 12 recibieron leche y 7 placebo. Al inicio del estudio los niños toleraban un máximo de 40 mg de leche. Al cabo de cuatro meses, los que consumían dosis progresivas de leche en polvo llegaron a tolerar entre 540 y 8.140 mg, mientras que a los que se les dio placebo continuaron siendo incapaces de tolerar más de 40 mg.

Los resultados preliminares del estudio sugieren que la inmunoterapia oral puede eliminar la alergia o reducirla de forma substancial aumentando la tolerancia a los alergenos de la leche.

Los autores señalan que estos resultados requieren más investigación y advierten a los padres que no intenten probar este tipo de inmunoterapia por su cuenta, que en cualquier caso requiere supervisión médica.

 

 
Vehículo eléctrico